Frieren y la belleza de lo efímero
Frieren: tras finalizar el viaje es un anime de fantasía dirigido por Keiichirō Saitō, lanzado en el año 2023. Basado en la serie manga Sousou no Frieren, vemos el mundo a través de una elfa maga con gran afán por aprender nuevos hechizos y coleccionar grimorios. Comienza de forma inusual, presentando a un grupo de guerreros que regresa tras haber derrotado al Rey Demonio, lo que en una serie de aventuras común habría sido el final de una temporada o de la historia en sí.
La protagonista resulta desde el inicio un personaje absolutamente insufrible. Un ser con ninguna disposición para empatizar con los demás, alguien incapaz de comprender que no todos viven igual que ella. Acaba de pasar diez años viviendo aventuras junto a Himmel y su compañía, y a pesar del tiempo transcurrido con ellos no le da valor a lo pasado, e incluso desprecia los sentimientos y la forma de valorar las cosas de los demás. Honestamente, sus frases “Es solo un amanecer”, “Solo ha durado una década”, o “Ya os llevaré dentro de cincuenta años” resultan especialmente fuera de tono. Además, representa el tiempo de manera algo confusa, realizando saltos temporales constantemente, como veinte años después de un evento determinado, o cincuenta años después…
Por otro lado, cabe aclarar que nada de lo descrito anteriormente ha sido realizado de forma no intencional por la producción. La serie tiene precisamente ese nombre porque se centra en el punto de vista de Frieren. Si el paso del tiempo es caótico es porque, para un ser prácticamente inmortal, ¿qué importancia tiene el paso de los años? No hay urgencia, ni esa sensación de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. Un elfo puede dedicar un milenio a investigar sobre la magia o quedarse esperando algo durante cien años. Sin embargo, para los humanos, es la muerte lo que da sentido a la vida. Es saber que hay un final, eso que nos empuja a vivir el día a día, tratando de aprovechar cada instante. La vida es un proceso donde no hay que centrarse solo en el destino —incluso eso es lo menos importante—, sino en lo aprendido durante el viaje.
La serie nos invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, y con cada capítulo la elfa protagonista va contagiando esa sensación onírica respecto a una vida sin fin. Inicialmente, puede no dársele demasiada importancia a los sucesos que aparecían en pantalla, haciendo incluso la serie aburrida. Representa momentos tranquilos y saltos temporales con imágenes bonitas que parece que no aportan demasiado, aparte de esperar a que ocurra algo que de verdad sea relevante. De hecho, el espectador puede caer en no prestar atención a la primera mitad de la primera temporada, y no es hasta el ecuador de la T1 que, por insistencia empieza a descubrir las expresiones de los personajes, o lo bien dibujados que están los paisajes. Esta serie tiene una forma única de hacer entrañable cada momento, por sencillo que sea.
Frieren aprende a apreciar la vida a través de los ojos de quienes la acompañan. Tras la muerte de las personas a las que quiere y el arrepentimiento de no haber aprovechado el tiempo a su lado, podemos notar un claro cambio en ella. Cuando más adelante a regañadientes acepta a Fern como discípula, empiezan a crear un vínculo que se puede ver a través de los numerosos gestos que tiene con ella. Tal vez no la entienda, pero trata de conocerla, y es así como pasa de despreciar un simple amanecer a entender lo bello que es ese instante cuando observa el brillo en los ojos de Fern. Deja de poner el foco en sí misma para centrarse en las personas que la rodean. Y es que durante la primera temporada no se nos muestra ningún recuerdo suyo que no esté relacionado con una persona. Es como si hubiera dejado pasar su vida sin detenerse un instante a apreciar el presente. Es solo cuando comienza a entender a los humanos que aprende a apreciar el valor de cada momento. Casualmente, todos los cambios que se van produciendo en ella han ido de la mano de seres con vidas más breves, principalmente humanos.
Este cambio se puede observar también de forma clara con la manera que tiene la serie de expresar el paso del tiempo. Primero, pasan cincuenta años sin que nos demos cuenta, luego veinte, hasta que la protagonista acepta a Fern como alumna. A partir de ese momento, los saltos se van volviendo cada vez menores conforme va conectando con ella. Podríamos decir que aprende a vivir a partir de que la conoce. Antes dijimos “aparentemente” porque en realidad se puede ver que esos meros diez años han forjado mucho de lo que ella se ha vuelto, hecho que van mostrando comparando su forma de actuar con numerosos flashbacks a lo largo de toda la temporada: el que es su hechizo preferido lo es porque fue el favorito de su maestra, y porque una vez hizo feliz a alguien con él, y otros ejemplos que veremos a lo largo de la serie.
Frieren nos hace reflexionar sobre la propia vida. Sobre la importancia de las personas que nos acompañan y el paso del tiempo. Además, pone mucho énfasis en los recuerdos como manera de mantener viva la memoria de las personas, ya que gracias a la longevidad de la protagonista, conserva muchos recuerdos de quienes compartieron su vida con ella. Nos hace pensar en que, a pesar de que nosotros no somos elfos, podemos encontrarnos en una situación similar a la de Frieren, ya que hay seres queridos que no van a estar a nuestro lado para siempre. Lo mejor que podemos hacer es pasar tiempo con ellos y honrarlos en nuestra memoria una vez ya no estén.